Recibimos
un ejemplar de El Giro, con el artículo que sigue,
autografiado
por el homenajeado y la dedicatoria:
“Para
Fernando desde Aracatakali, Hernando Guerrero”
4 de junio de 2012. Centro Cultural
Comfenalco.
Charla con Daniel Samper.
EL GIRO
Cali – Colombia
Mayo – junio de 2012
El fotógrafo
del Nobel
El Giro
descubrió a Hernando Guerrero,
el
fotógrafo caleño que acompañó a Gabo en Suecia
y que
guarda una historia macondiana.
Por Valeria Marmolejo
sala de periodismo
Desde
hace 40 año,' un amante de la fotografía se ha empeñado en dejar sus huellas
por varias partes de la ciudad, aquellas que solo recrean un registro memorial
de ensoñaciones que van en contra de las corrientes estéticas y sociales del
momento. Pablo Hernando Francisco Guerrero es un viejo de ilusiones
rebuscadoras, gobiernos difuntos y suspicaces ideas, que a diario tratan de
florecer sentado sobre un andén declinado y desgastado que se vuelve su sitio
de preferencia.
De
esquina en esquina se la pasa. Ha preferido estar entre la Carrera Sexta y
Novena. Sus pasos y su vetusto equipaje lo convierten en el símbolo del barrio
San Antonio. Maletas de diferentes tamaños y colores son la labor del trabajo
del día a día, trasteos de un sitio a otro, trapos viejos y sucios, un palo de
bambú, carpetas añejadas, diferentes clases de frutas, una botella de whisky y
mil negativos inéditos son la clasificación de una reportaría visual jamás
vista. Ahora el tiempo lo puso en otro lado, hace una parodia de artista de
aquellas composiciones abstractas que solo su retentiva logra asimilar.
'Reguero',
como su madre le decía, es un hombre afligido y cautivador. Los libros, las
fotos, el cine, la camaradería y las pastillas se convierten en el escenario
perfecto del cual se le ha hecho difícil desprenderse.
Se
sienta, pone la radio para informarse, pero por estos días está de moda una
noticia, aquella que le hace recordar con mayor aflicción una vieja amistad.
Hace un viaje en el tiempo, evoca todo tipo de personas, intervenciones y
tonalidades hechas y desechas que siempre lo sumergieron bajo el mundo de la fotografía.
Hernando Guerrero logró ser el líder fotográfico de uno de los hechos más
importantes de la literatura colombiana. Hoy es sábado del 2012, medio día,
está muy caluroso, el hambre se acerca, una sopa de queso con tostadas de
plátano se convierten en el lapsus de una gran historia, pero él sigue ahí,
recapitulando cada hecho del Nobel Gabriel García Márquez como si hubiera sido
ayer.
Estocolmo diciembre de 1982
Una
mirada escéptica de Guerrero convirtió las vivencias en imágenes de un gran
lugar, de una obra elegante, clásica y serena, aquella que desde hace 30 años
carece de un observador a su lado. Aquel momento solo vive bajo el mundo del
recuerdo de García Márquez, Hernando y de todos aquellos que acompañaron al
escritor a celebrar el momento más esperado. Muchas amistades estuvieron
presentes en primera fila: el Maestro Angulo, Alfonso Fuenmayor, Rafael
Escalona, José Vicente Kataraín, Hernando Guevara y, por supuesto, Eligio
García y Mercedes Barcha, hermano menor y esposa de 'Gabo'.
García Márquez con Alfonso Fuenmayor y otros
amigos.
Foto de Hernando Guerrero
Un
encuadre, una angulación, el fondo y su perspectiva eran los elementos que
Hernando Guerrero tenía presentes para crear un juego de luces y una
combinación perfecta en el momento del disparo. Fotos a blanco y negro, muchos
negativos inéditos de diferentes
formatos, personas importantes y distintos espacios fueron la sustancia del
retrato fotográfico que se encargaron de generar una descripción alternada de
la ceremonia del Premio Nobel en Estocolmo.
Encuentro
con los amigos en el aeropuerto de Madrid. Alfonso Fuenmayor, Rafael Escalona y
Guillermo Angulo.
Foto de Hernando Guerrero..
Diciembre
6 de 1982, Aeropuerto El Dorado, 8:30 a.m. "Un viaje de largas horas se
volvió mi propia manía, tanta, espera era el
motivo de felicidad de todos los que estábamos en el avión, pero especialmente
el mío. Me acuerdo que entre vuelos y escalas diferentes
temas fueron tratados, desde el nuevo gobierno de Belisario Betancur, pasando
por el ingreso de Colombia en la organización de los países No Alineados y
terminando con temas de literatura, como por ejemplo la biografía escrita por
Umberto Valverde a Celia Cruz hasta llegar a Cien Años De Soledad, libro por; el cual celebrábamos en dicho
momento"
Brindis previos al recibo del Nobel.
Foto de
Hernando Guerrero
Bogotá,
San Juan, Madrid, Frankfort y, por último, Estocolmo, fueron las ciudades
transitorias de dicha travesía. Hernando no veía la hora de llegar al
Aeropuerto de Barajas, en Madrid, donde por segunda vez volvería a tener un
encuentro grato y afectuoso con sus viejas amistades 'Gabo' y Mercedes Barcha,
quienes por episodios molestos y agraciados lo han llevado en su corazón. "Varias
horas de espera no fueron suficientes para notar por un instante la felicidad
que los ojos de 'Gabo' reflejaban al saber que era el primer Premio Nobel en la
literatura colombiana. Fue en ese momento que usé su retrato como inspiración
para empezar a capturar". De esta manera Hernando Guerrero recapitula,
sorbo tras sorbo de una caliente sopa de queso, un momento propio; pero no el
más significativo al lado del escritor.
Los
días 7, 8 y 9 de ese helado diciembre en Europa fueron las fechas en la que la Academia Sueca
reconoció el realismo mágico de García Márquez y puso a Colombia y las
mariposas amarillas en las primeras planas de la literatura mundial. El orgullo
de Aracataca fue el cuarto personaje en recibir el premio por su única novela
donde lo fantástico y lo real se combinaba en un mundo ricamente compuesto de
la imaginación.
Durante el discurso Brindis por la poesía.
Foto de Hernando Guerrero
Un retrato que nunca existió
Sin
embargo, lo que prometía ser una jornada histórica para Guerrero, al ser el
hombre que con su cámara dejaría para la posteridad la huella del universo
mágico garciamarquiano, se transformó en una trampa del destino. Un incidente
inesperado, alimentado por unas copas de más y un pequeño complejo burgués,
fueron las causas de ese dolor que hoy carcome las entrañas de Remando.
"Por inhibido, acomplejado, bruto y cumbreño no entré a la celebración del
Nobel, no tenía un smoking para ingresar", admite Guerrero, quien trata de
evadir el recuerdo
en medio de su confesión. Al desempolvar el álbum de su cabeza dice que 'Gabo',
al recibir el premio, empezó a nombrarlo, haciendo un comentario que sólo entre
ellos dos podía ser entendible: "¿Dónde está mi fotógrafo de
millón?". Nadie entendía, pero lo que quería significar el Nobel era una
mención al 1.050.000 ejemplares vendidos de Crónica
de una muerte anunciada en el mismo año y un reconocimiento a Guerrero por
la foto tomada y publicada en la carátula del libro.
Contraportada de Crónica de una muerte
anunciada
Foto de Hernando Guerrero
Pero
no hubo un instante preciso para capturar la ocasión, fue como si nunca hubiese
estado ahí, en Estocolmo. Su cámara no disparó el mayor recuerdo y ahora lo
único que queda es una gran aflicción. "Solo me acuerdo que me fui para el
cuarto del hotel, prendí el televisor para ver la gran novedad y después de una
enlagunada me quedé dormido sin saber qué había pasado en ese preciso
instante".
A
la mañana siguiente de la premiación, con la cámara colgada en el hombro, un
periódico en sus manos y la información en primera plana del Nobel, Hernando
divisó diferentes tomas fotográficas que debió tener la noche anterior en
algunos de sus negativos, pero que al revisarlos se encontraban totalmente limpios.
Guerrero, en ese momento, supo que había perdido la oportunidad de ser el
fotógrafo de una noticia que quedó inmortalizada.
El
discurso de aceptación La Soledad de América Latina, el vestido liki liki,
un mostacho de diferentes colores, y unas cuantas muecas, convirtieron a 'Gabo'
en la celebridad más importante de los colombianos más no lo fue en la mira de
Hernando. Muchas fotos hubo del antes y el después y es lo que hoy por hoy
registran en la memoria y se convierten en la nostalgia irremediable del fotógrafo
caleño. "Perdí la oportunidad de ser el fotógrafo de todas las ediciones
de 'Gabo', a causa de malos entendidos y mi desorden", recuerda con dolor Hernando
Guerrero, mientras abre su primera botella de whisky en esta mañana.
El primer encuentro
Gabo
y Guerrero tejieron una amistad fina y cautivadora que en un comienzo se dio
por escribir y leer entre líneas, pero que con el tiempo se fue convirtiendo en
una materialización de fantasías, presagios y evocaciones.
Un
encuentro latinoamericano de literatura en marzo de 1967, en Ciudad de México,
fue el delirio de Hernando Guerrero, quien desde que estaba muy joven empezó. a
sentir un fuerte interés por el mundo intelectual, desvinculándose totalmente
de la vida de barrio. Su madre, al ver el talento y las ganas de su hijo por
estar allá, decidió apoyarlo a toda costa y darle el viaje de regalo de grado,
ya que por esa época estaba conmemorando su último año de bachillerato.
Aquel
encuentro era la existencia de toda la primera plana de escritores
latinoamericanos que entre letra y letra lograban retar el mayor desafío, el de
hacer creíbles diferentes vidas por medio de estilos metafóricos. Fue en ese
preciso instante cuando Hernando tuvo la oportunidad de conocer a García
Márquez, antes de la publicación de Cien
Años de Soledad.
Dicho
vínculo se dio a partir de una necesidad monetaria. La madre de Guerrero le
había dado antes de viajar un cheque de cien dólares y como era Semana Santa no
existía ninguna posibilidad de ser cambiado en ningún banco mexicano. Otro
grande de las letras, Juan Rulfo, al ver el apuro y la carencia en la que se encontraba
el fotógrafo, decidió presentarle a 'Gabo', escritor que hasta ese momento no
era reconocido por sus cualidades literarias y quien después le solucionaría el
problema a Guerrero.
Una
semana después, 'Gabo' le dio una cita a Hernando en un café para terminar de
aclarar cuentas. Ahí el escritor se encontraba junto a su esposa Mercedes,
quien tomaba un sorbete de mora, y Hernando, al darle la mano de cortesía a la
mujer, hizo un reguero sobre todo su vestido blanco. Ese fue el episodio que
encaminó una amistad que duraría 15 años más.
Tiempo después...
La
novela titulada Crónica de una muerte anunciada
se volvió en la principal razón del trabajo y el entusiasmo de estos dos seres
que siempre han estado observando la vida para plasmarla.
En
1980 José Vicente Kataraín, editor de la editorial Oveja Negra, buscó a
Hernando Guerrero para que fuera el fotógrafo de la portada del libro Crónica de una muerte anunciada. Una vez
aceptada la petición tomó rumbo a Bogotá para trabajar junto con Hernando Vergara,
el diseñador de la carátula. Ambos pasaron días y noches trabajando para que la
publicación fuera todo un éxito.
Después
de mil intentos, negativos perdidos y mucho agotamiento, Guerrero consiguió la
foto que atraparía al lector por medio de una técnica fotográfica.
"Recuerdo que la foto que fue escogida por 'Gabo' era aquella donde él se
veía un poco desenfocado, pero con algo muy particular porque de fondo se
encontraba el autorretrato de Alejandro Obregón y sus características físicas
no eran las reales sino aquellas que el espejo podía reflejar. Hernando Guerrero,
con un punto de vista muy particular respetó su decisión, pero nunca estuvo de
acuerdo, pues decía que agredía un poco la estética del arte fotográfico",
rememora Hernando Vergara, artista plástico y diseñador de portadas de
diferentes autores.
Guerrero
corroboró lo dicho por Vergara y dijo que "la verdad es que a pesar de ser
un trabajo mío, nunca estuve muy satisfecho con la elección de 'Gabo', pero
debía respetársela y lo peor de todo es que esa foto me la encuentro por todos
lados y bueno es el resultado de mas de un millón de ejemplares vendidos".
Aún
tiene varias fotos desconocidas de la vida del escritor, las cuáles en un
tiempo no muy lejano publicará. Y suelta una sentencia del alma: "A pesar
de que el Premio Nobel fue un hecho significativo, no logró ser tan valioso
para mí como lo fue Crónica de una muerte
anunciada, porque el primero fue un encuentro rodeado de muchas personas, mientras
que el segundo simplemente era un contacto entre él y yo".
Dicha
afinidad se convirtió en una hermandad que tiempo después sería golpeada por diferencias
de dinero, malas jugadas, rumores y otras tonterías que crearon otra idea de
Guerrero con relación a García Márquez.
Según
Guerrero, la codicia y la avidez de José Vicente Kataraín pasaron por alto
sobre los sentimientos de sus compañeros. Un enredo de tipo económico se convirtió
en el argumento perfecto para romper una gran amistad que pudo continuar, pero
que hoy solo vive en el recuerdo.
Más que un Nobel
Un
lenguaje impotente, una película mal aventurada y una fotografía sobreexpuesta
eran las pasiones de un hombre sencillo, que revive la historia de los años 70
cuando las fotografías enloquecían y el cine agotaba. Un ser extraño, tímido,
rudo, admirable, agudo, lúcido e instruido convierten a Guerrero en el fotógrafo
macondiano de Ciudad Solar, un espacio que había sido creado para las muestras artísticas
y fotográficas del momento.
"Era
un espacio donde operaba una discusión, un encuentro de pocos, pero grandes
amigos como Andrés Caicedo, Carlos Mayolo, Luis Ospina, Miguel González, Jaime
Acosta, Pilar Villamizar y Mirta García, entre otros. Eramos un grupo de jóvenes
amantes al arte, a la droga, el alcohol, la locura, las pasiones y las
fornicaciones que mostraban una inconformidad del establecimiento conservador y
católico colombiano. Las reuniones de tertulia solían frecuentarse en los
mismos sitios; como Café Colombia, Café los Turcos y la Librería Nacional,
que quedaban de paso” dice Hernando.
Con Andrés Caicedo, Humberto Valverde. Guerrero, último de la derecha.
Foto de H. Guerrero
Este
artista de la imagen recuerda que Cali en la década de 70 era una ciudad en ebullición
intelectual en la que jóvenes como él se sentían capaces de crear y no temer a
expresarse. Guerrero era un fotógrafo empedernido, aficionado del cine, a los
Rolling Stones y de la salsa brava de Héctor Lavoe, Bobby Cruz y Richie Ray y,
por supuesto, hincha del América. Todo lo anterior era lo que le daba alegría a
su vida.
Ramiro
Arbeláez, director de artes plásticas de la Universidad del Valle,
afirma que Guerrero se caracterizó por ser un editor importante para el momento
generacional, pues a pesar de tener una corta edad ya había publicado dos
revistas: Juventa y Vanguardia, un intento de revistas internacionales
literarias. Después, en Ciudad Solar, diagramó la revista cultural Aquelarre
hasta, que por último escribió el periódico El Pueblo.
El ahora
Hernando
Guerrero hoy es un hombre que con su mirada veloz recorre paisajes tan solo
para mantenerlos en su registro fotográfico mental. Ahora tan solo es la imagen
de un abuelo cansado de 64 años. Su rostro cansado y aceitado absorbe algunas
gota de sudor, mientras otras caer sobre el piso. Su boca, oculta por una
cubierta de barba que recubre su alrededor, se convierte el motor principal de
sus acciones: hablar, reír, ofender y beber. Su cabellera lisa y poco abundante,
aunque algo alocada, lo vuelven un personaje real.
Ha
optado por seguir una vida que él denomina "a la francesa" en donde
hay pocos controles y mucha libertad. La bohemia y la tertulia son sus espacios
perfectos para fantasear. "El objetive mío el resto de mi vida es volverme
a apropiar de mi trabajo. Yo solía ser muy sistemático hasta que me cogió el
vicio y me dañó la cabeza y en ese despelote de 1a, droga todo lo volví mierda.
Quiero que las fotos de 'Gabo' lleguen a sus manos antes de que pueda ser
demasiado tarde".
Llega
la noche, el ritmo de la salsa y el tango más un trago de Whisky Clan
MacGregor, con un olor dulce y penetrante ayudan, distorsionar el alma de
'Reguero'. Son las once, la noche está fría, después de un efímero día Hernando
Guerrero se ha enlagunado, sus amigos lo acompañan, y éste extraño ser una vez
más ha ingresado impúdicamente en su propia identidad.
1 comentario:
Unas fotos recientes de Hernando Guerrero:
https://picasaweb.google.com/111515077843964359836/DestierroFernandoCruzKronflyPresentacionJoseZuletaOrtizCaliJunio12012#5749466311592721042
NTC ... ÁLBUM: https://picasaweb.google.com/111515077843964359836/DestierroFernandoCruzKronflyPresentacionJoseZuletaOrtizCaliJunio12012#
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