Centro
Gabo
Cartagena
de Indias
21 de
mayo de 2026
10 propuestas de
Gabriel García
Márquez
sobre la identidad
y unidad
de Latinoamérica
Un decálogo para entender la idea
de unidad latinoamericana
propuesta por el Nobel colombiano.
Foto: Nereo López
Por: Centro
Gabo
A lo largo
de su actividad política, Gabo siempre insistió en la integración cultural de
todos los países de América Latina. Aquí te presentamos diez argumentos en
torno a este "nacionalismo continental":
1. Para
unirnos hay que conocernos
Una
característica que nos unifica y nos singulariza, con respecto a los demás
continentes, es la creciente necesidad de saber quién carajo somos.
"¿Quién
carajo somos los latinoamericanos?".
El
Mundo, febrero de 1982.
2. El
error de los esquemas ajenos
La
interpretación de nuestra realidad [latinoamericana] con esquemas ajenos sólo
contribuye a hacernos cada vez más desconocidos, cada vez menos libres, cada
vez más solitarios.
La
soledad de América Latina (1982)
3.
Nosotros: sacos llenos de sorpresas
Los
latinoamericanos nos atrevemos a más. Somos menos académicos y tenemos menos
trabas. Somos inventores y hasta jodones. Todo eso se nota. Creo que los
europeos, por ejemplo, se dan cuenta que, sobre muchos aspectos, nuestro
continente es virgen y que tiene muchas cosas que decir al mundo. Somos en
realidad sacos llenos de cosas inéditas y sorprendentes
"¿Quién
carajo somos los latinoamericanos?". El Mundo, febrero de 1982.
4. Hacia
un nacionalismo continental
Sin
renunciar a nuestros sentimientos nacionales, los latinoamericanos nos sentimos
concernidos en una especie de nacionalismo continental. Personalmente he
llegado a un punto en que siendo colombiano y sin renunciar a serlo, me daría
lo mismo ser de cualquier país siempre que fuera latinoamericano. Es que si nos
pusiéramos a hablar de las diferencias entre nuestros países, nos tocaría
ponernos a cortar más delgado y hablar entonces de las diferencias entre una
región y otra. Somos y nos sentimos cada vez más latinoamericanos.
"¿Quién
carajo somos los latinoamericanos?". El Mundo, febrero de 1982.
5. En
busca de la originalidad
¿Por qué
la originalidad que se nos admite sin reservas en la literatura se nos niega
con toda clase de suspicacias en nuestras tentativas tan difíciles de un cambio
social? ¿Por qué pensar que la justicia social que los europeos de avanzada
tratan de imponer en sus países no puede ser también un objetivo
latinoamericano con métodos distintos en condiciones diferentes?
La
soledad de América Latina (1982)
6.
Pareciéndonos a nosotros mismos…
Nuestros
países son jóvenes. Hay, sin embargo, un claro proceso de descolonización
cultural en el continente latinoamericano. Cada vez nos parecemos más a
nosotros mismos. Cada vez imitamos menos. Eso hace parte del proceso de
búsqueda de nuestra propia identidad.
"¿Quién
carajo somos los latinoamericanos?". El Mundo, febrero de 1982.
7. La fama
al servicio de la revolución
¿Qué hago
con toda esta fama? ¿En qué forma utilizarla? ¿Qué debo hacer para darle una
función útil a esta cosa de que me conocen en la calle, de que las cosas que
digo tienen cierta importancia, de que a la gente que conozco le gusta
conversar conmigo? Creo haber encontrado la solución correcta: poner esa fama
al servicio de la revolución en América Latina. Es decir, que si lo que digo
tiene una cierta importancia, voy a decir cosas políticas. Voy a poner esa fama
al servicio de la liberación de los países en América Latina. Creo que es el
deber de todo latinoamericano, mucho más de un latinoamericano conocido.
"El
empleo de ser famoso". Radio Habana, julio de 1976.
8.
Conociendo a Latinoamérica desde Europa
Europa me
enseñó, primero, que era latinoamericano, porque cuando fui sólo conocía
Colombia. Tenía 24, 25 años, y sólo conocía Colombia. No había tenido
posibilidades de viajar por el resto de América Latina y por consiguiente no
tenía una concepción geográfica, ni emocional, ni cultural de la América
Latina. Pero en los cafés de París conocí a los argentinos, conocí a los
mexicanos, a los guatemaltecos, a los bolivianos, a los brasileños, y me di
cuenta de que pertenecía a ese mundo, que no era solamente colombiano sino que
era latinoamericano.
"El
barco donde estaba el paraíso". Revista Nexos, diciembre de 1993.
9.
Luchando juntos para conseguir más amor
¿Qué más
podemos hacer sino vivir y luchar juntos, aunque sea como perros y gatos? Es el
sueño de Bolívar más actual que nunca: la integración del continente. Para
seguir peleando juntos contra la muerte en las trincheras de la felicidad,
luchando por ser nosotros mismos, por más paz para siempre, por más tiempo y
mejor salud, más comida caliente, más rumbas sabrosas, más de todo lo bueno
para todos. En una palabra: más amor.
"Gabo:
¿Otro dinosaurio?". Semana, diciembre de 1989.
10. Un
sueño a cien años
Dentro de
cien años la América Latina será la América Latina de Bolívar: una unidad
regional afirmada sobre los valores de cada país. Hasta el Brasil se habrá
entregado del todo a esa América Latina y su portugués será una de las lenguas
hermanas de la región. A pesar de las diferencias existirá un castellano con el
que nos entenderemos todos. Y, en cuanto a España, no hay razones para
alarmarse, porque con ella nos hemos entendido siempre, incluso en español, y
acabaremos entendiéndonos también dentro de cien años.
"Nos
entenderemos aunque sea en español". Cambio 16, mayo de 1988.
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